¿ Fue PABLO NERUDA asesinado por una fake news ?

Jean-Noël Darde (*)
(jndarde@gmail.com, y Whatssap)

¿ FUE PABLO NERUDA ENVENENADO POR
VERSOS QUE NO ESCRIBIÓ ?
o
la historia de una mistificación literaria

Los documentos presentados y los argumentos desarrollados aquí justifican este interrogante. También podría formularse de la siguiente manera: «¿Fue Pablo Neruda asesinado para ser el héroe que no era?»
Se trata aquí de un investigacion profundizada sobre el destino de una surprendente mistificación literaria, una “licencia literaria”, como la llamaron sus inventores, hoy hablaríamos de una fake news.
La primera parte de este estudio se refiere a la versión de 1973 del poema Las Satrapías (escrito por Neruda en 1948), desde su primera publicación el 15 de septiembre en Buenos Aires hasta la muerte de Pablo Neruda ocho días después.
Desde la muerte del Premio Nobel el 23 de septiembre de 1973, esta fake news ha tenido una larga y brillante carrera.

(*) Nacido en 1948, Jean-Noël Darde estaba en Chile en 1972 y en 1973 (de marzo a noviembre, ver aquí). Sobre Chile, firmó, y co-firmó con Isabel Santi, artículos y entrevistas (Eduardo Frei, Rodomiro Tomic, Miguel Enriquez…) en los diarios La Croix, Le Monde y Libération, el semanario español Triunfo, y los mensuales Le Monde diplomatique y Promesses. Sus fotos de Chile fueron distribuidas por las agencias Sipahioglu y Fotolib.
Posteriormente, siguió una carrera académica en las ciencias de la información y la comunicación.


***


Hiena voraz, depredador infernal, sátrapa mil veces vendido, máquina hambrienta de dólares, verdugo, cacique de prostibularios, torturador, hambreador del pueblo…
¿Esta avalancha de insultos vertida sobre la cabeza de Pinochet por un poeta comunista, premio Nobel, y además a la vista de todo el mundo, llevó al dictador, ciertamente vengativo y sin escrúpulos, a mandar envenenar a Pablo Neruda ?

Pocos días después del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, el poema Las Satrapías, firmado Pablo Neruda, fue publicado en buen lugar por tres órganos de prensa argentinos. El 15, en la portada de la revista mensual Nueva Sión, el 19 en la portada de un suplemento del diario El Mundo, con la mencion “escrito en algún lugar de Chile y publicado el 15 de septiembre de 1973”, y el 20 de septiembre de 1973 fue presentado en la contraportada de La Opinión, seguido de “En algún lugar de Chile, 15 de septiembre de 1973.”

Retomado y difundido a partir del 20 de septiembre por varios de los principales agencias de prensa internacionales, este poema de Neruda se reproducirá pronto en todo el mundo :

La Opinión, el 20 de septiembre 1973.
Nueva Sión (15/09/1973), El Mundo (19/09/1973), La Opinión (20/09/1973)
Pablo Neruda fallece el 23 de septiembre 1973.

El General Pinochet no podía ignorar este poema. Se le informó de ello después su publicación en Nueva Sión y a más tardar el 19 de septiembre cuando fue reproducido en El Mundo.

Después del golpe de Estado, el General Pinochet fue rapidamente interrogado por los periodistas sobre el destino de Pablo Neruda, pero también por los embajadores, entre ellos el representante del General Franco [1], encargados por sus gobiernos de garantizar la seguridad del Premio Nobel. Neruda era por lo tanto un tema de actualidad para Pinochet.

Cuando el General Pinochet se enteró de la publicación en Buenos Aires de Las Satrapías, comprendió que Pablo Neruda, a pesar de ser un recluso y estar en cama en su casa de Isla Negra, se había atrevido a escribir este poema vengativo que lo redujo al estado de “estropajo impresentable”, para hablar como el poeta.
Mejor aún, o peor desde el punto de vista del General Pinochet, Neruda había frustrado la vigilancia a la que estaba sometido, mientras que su casa en Isla Negra, frente al Pacífico, estaba sin teléfono y vigilada día y noche por los carabineros. Incluso se había allanado. A pesar de estas condiciones desfavorables para la comunicación con el mundo exterior, Neruda había logrado que Las Satrapías sea rápidamente entregado y publicado en el extranjero.

Durante la noche del 19 al 20 de septiembre, en Santiago, bajo el toque de queda y recorido por patrullas militares, fue saqueada La Chascona, residencia de Pablo Neruda en la capital chilena. Una vez vandalizada y saqueada, la casa padeció un inicio de incendio, controlado por los bomberos para salvar al vecindario, seguida de una inundación causada por tuberías rotas.

¿Cómo no poner en tela de juicio la secuencia cronológica entre la publicación de este poema y el saqueo de la casa de Neruda?
¿No deberíamos tener en cuenta a Las Satrapías y ver en este acto de vandalismo un acto de pura venganza por parte del jefe de la junta conocido por su crisis de ira ?

¿Y qué pasó con la muerte de Neruda cuatro días después?
Sufriendo de cáncer de próstata, el vate chileno, que salió de Isla Negra a primera hora de la tarde, llegó a la Clínica Santa-María en Santiago la noche del 19 de septiembre. Pablo Neruda falleció el domingo 23 de septiembre a las 10:30 p.m., después de un brutal deterioro de su condición. Estaba previsto que saliera hacia la Ciudad de México el 24 de septiembre en un avión proporcionado por Luis Echeverría, el presidente del país azteca.

Es en La Chascona, que se encuentra en un estado lamentable, donde Matilde Urrutia decidió que el cuerpo de Pablo Neruda sea atendido el 24 de septiembre.

Desde 2011, se inició una investigación sobre la causa de la muerte de Pablo Neruda, después de que la hipótesis de muerte por envenenamiento se considerara verosimil. Si esta hipótesis se confirma, es cierto que la difusión del poema Las Satrapías habra pesado mucho en la decisión del General Pinochet de mandar asesinar a Pablo Neruda. De hecho, probablemente sería incluso el primer motivo.

[1] Mario Amorós, Pablo Neruda, el principe de los poetas (p.512). Ediciones B. 2015, Barcelona.

*


INMENSO POETA Y HÉROE A PESAR DE SÍ MISMO

El Premio Nobel no tiene nada que ver con la versión de Las Satrapías publicada en Argentina antes de que se difundiera en todo el mundo. Es un falso poema, o más evidentemente, un falso-verdadero poema de Pablo Neruda, una “actualización” por un tercero de un poema escrito en 1948. Los sátrapas de ayer denunciados por Pablo Neruda habían sido reemplazados por los sátrapas de 1973.

Poeta-héroe sin saberlo, Pablo Neruda ni aprobó ni supo antes de morir la existencia de la nueva versión de Las Satrapías que había escrito en 1948.
Sin embargo, después del 11 de septiembre y hasta el día antes de su muerte, el poeta continuó su obra. El 14 de septiembre, todavía en Isla Negra, entregó a Matilde Urrutia [1] algunas de las últimas páginas de sus memorias y las terminó, una vez en la clínica de Santa María, con Homero Arce, mucho más que una simple secretario. En el funeral del poeta, H. Arce declaró a Carlos Cúneo, periodista argentino del semanario Siete Días [2] :

«El último poema que produjo de puño y letra (él acostumbraba dictámelos a mi) fue escrito en la clínica un día antes de su muerte. Lo tituló Muchas Gracias y todavía nadie alcanzó a leerlo en Chile. Con todas las obras de Pablo preparé un paquete el día anterior a su muerte y lo envié a Buenos Aires por expreso pedido suyo. Ustedes, los argentinos, serán los primeros en leerlo cuando los dé a luz la Editoral Losada [3]».

Muchas Gracias (los primeros versos). Es, según Homero Arce, el último poema de Pablo Neruda, escrito el 22 de septiembre de 1973, el día antes de su muerte. A la izquierda, portada de la primera edición del libro de poesía, Jardin de invierno, que incluye Muchas Gracias (Editorial Losada, enero de 1974, Buenos Aires) [4].

Augusto Pinochet, poco afín a la obra nerudiana, tenía aún menos razones para dudar de la autenticidad de esta versión de Las Satrapías, ya que esta falsificación engañaría a muchos periodistas de la prensa internacional, hasta escritores famosos y académicos especialistas de Neruda. Así, al día siguiente de su muerte, Gabriel García Márquez recordó, para la revista colombiana Cromos, sus vínculos con Pablo Neruda. En un estilo reconocible, escribió:

«Ricardo Eliécer Neftalí Bernardo Reyes Basualto, Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura 1971, hombre completamente hecho de poesía, gloria de Chile, de América y del mundo, hijo de ferroviario y de maestra de escuela, comenzó la semana anterior con su último poema Las satrapías, dedicado a la Junta Militar que reemplazó al presidente Salvador Allende y la terminó con su muerte, cuando en muchos sitios de la tierra comenzaba a indagarse por su vida.[5]»

Lo mismo sucede con Fernando Alegría, un escritor chileno cercano a Neruda. Desde la Universidad de Stanford, donde enseñaba, contribuyó a la traducción del falso Las Satrapías que se publicaría en el New York Times el 26 de septiembre de 1973, tres días después de la muerte del Premio Nobel.

1] Matilde Urrutia, Mi vida junto a Pablo Neruda (Barcelona, Ed. Seix Barral, 1986).
2] Declaración de Homero Arce citada por Carlos Cúneo en su reportaje sobre el funeral de Pablo Neruda (semanario Siete Días, nº 333, 7 de octubre de 1973). Homero Arce falleció en Santiago en 1977, tras una violenta agresión de la que se sospecha que los carabineros son responsables.
[3] El profesor de literatura Manuel Jofré Berrios (Universidad de Chile) se basa en las declaraciones de Matilde Urrutia, realizadas años después de la muerte de Pablo Neruda, para referirse a Hastaciel como el último poema de Neruda. (http://www.mshs.univ-poitiers.fr/crla/contenidos/ESCRITURAL/ESCRITURAL1/NERUDA/JOFRE/Jofre.html ;
https://uptv.univ-poitiers.fr/program/colloque-du-centenaire-de-pablo-neruda/video/641/etquot-hastaciel-el-ultimo-poema-de-pablo-nerudaetquot/index.html ); el testimonio de Homero Arce, de septiembre 1973, parece mas convincente.
[4] En esta imágen, el extracto de Muchas gracias fue tomado de una edición de este poema accesible en Internet (Books.google). La edición original de Losada había adoptado un diseño muy diferente para este poema de 29 versos: una página para el título, una página en blanco, 6 versos al pié de la tercera página, el resto en la página 4, con la excepción de los dos últimos versos de la página 5.
[5] (Fuente: extracto del artículo de Gabriel García Márquez publicado en octubre de 1973 en la revista Cromos (Colombia): re-impreso el 19 de abril de 2014 en el periódico El Espectador (https://www.elespectador.com/noticias/cultura/gabriel-garcia-marquez-evoca-pablo-neruda-articulo-487686).

*


EL ENVENENAMIENTO, UNA SÓLIDA HIPÓTESIS

Hasta el año 2011, Manuel Araya, ex chofer y factotum de Pablo Neruda, no había encontrado a nadie que tomara en cuenta su testimonio, con la excepción, en 2005, de El Lider de San Antonio [1]. Este diario provincial había reproducido algunas de sus declaraciones sin retener la atención. Salvo en conversaciones privadas sin consecuencias reales, la versión oficial de la muerte del poeta nunca fue impugnada públicamente.
La atención prestada al testimonio de Manuel Araya cambiará completamente después de la publicación el 5 de mayo de 2011, bajo el título “Pablo Neruda fue asesinado”[2], de una larga entrevista con Araya en Proceso, un importante semanario mexicano. La entrevista fue realizada por Francisco Marín, un sociólogo y periodista chileno que trabaja regularmente para Proceso.

El testimonio de Araya, publicado por Proceso en 2011, contiene errores que se explican tanto por los casi 40 años transcurridos desde los hechos como por el deseo de añadir un poco más para convencer a la gente [3]. Sin embargo, importantes informaciones olvidadas y posteriormente verificadas dan credibilidad a este testimonio, entre ellas la existencia de “una inyección de calmante” el 23 de septiembre, que el diario pro-putsch EL Mercurio publicó en su portada del 24 de septiembre, pocas horas después del fallecimiento de Neruda. El diario precisaba que la inyección fue seguida de un « shock » y de una « baja brusca de presión arterial« .

La resonancia de la entrevista con Manuel Araya publicada en México convencerá a las autoridades judiciales chilenas de que abran el 30 de mayo de 2011 una investigación sobre las causas de la muerte de Pablo Neruda. El caso ha sido asignado al juez Mario Carroza. Ya había tratado en muchos casos de violaciones de los derechos humanos durante la dictadura, entre ellos los del cantante Víctor Jara y del General Bachelet, padre de la ex presidenta Michelle Bachelet, que falleció torturado por oficiales, ex compañeros de la fuerza aérea.

Un primer informe de investigación sobre el caso Neruda concluyó en 2015 que de los hechos acreditados en el expediante, resulta «es claramente posible y altamente probable que terceras partes estuvieran involucradas en la muerte de Pablo Neruda». El informe sugería que la inyección a la que se refiere El Mercurio podría haber sido utilizada como arma homicida.

En noviembre de 2017, como conclusión de los largos análisis realizados a los restos de Pablo Neruda -el cuerpo había sido exhumado en 2013- una comisión de 10 expertos, mitad chilenos y mitad extranjeros, descartó totalmente que la “caquexia cancerosa”, como se especifica en su certificado de defunción, pudiera haber sido la causa de la muerte del poeta.

Certificado de defunción de Pablo Neruda, foto extraída del artículo de Mario Amorós, Neruda: 45 años después, la gran duda persiste. Interferencia.cl, 22/09/2018.
https://interferencia.cl/articulos/neruda-45-anos-despues-persiste-la-gran-duda

Como la hipótesis del asesinato se vió reforzada por las conclusiones de los médicos forenses, se confiaron nuevas análisis a dos laboratorios, uno canadiense y uno danés, para buscar pruebas de envenenamiento. El objetivo sería definir el origen de una bacteria que se encuontró en una molar.
Los resultados de los peritajes todavía se esntan esperando, porque los fondos para financiar estos peritajes han sido pagados por Chile con gran retraso.

Es posible que estos últimos análisis proporcionen pruebas irrefutables de envenenamiento debido a una toxina. Sin embargo, lo más probable es que los laboratorios lleguen a conclusiones menos definitivas, que luego seguirán discutibles ; o incluso que la calidad de las muestras analizadas no permita llegar a conclusiones, ni de una manera ni de otra.

Entonces, no les quedará a los partidarios del asesinato y a los opositores de esta tesis más que oponerse con sus hechos, testimonios y argumentos respectivos.
Muchos indicios, como la invención de la caquexia [4], o la desaparición de los registros médicos de Neruda [5], no sólo en la Clínica Santa María sino en otros dos centros médicos que lo atendieron en 1973, cuando legalmente deberían haber estado guardados durante al menos 40 años, refuerzan la tesis del asesinato. Cabe señalar que poco más de ocho años después de la muerte de Neruda en la Clínica Santa María, también murió Eduardo Frei, envenenado, como concluyó en enero de 2019 el juez Alejandro Madrid encargado del caso. Sin embargo, esos elementos a favor de un asesinato de Pablo Neruda no son pruebas.

1] Francisco Marín, en su introducción a las declaraciones de Manuel Araya publicadas en Proceso.
2] https://www.proceso.com.mx/269909/269909-neruda-fue-asesinado
3] Los recuerdos publicados por los embajadores de Francia y México, Pierre de Menthon y González Martínez Corbalá – cada uno de los cuales había visitado la Clínica Santa María – contradicen algunas de las afirmaciones de Araya. Pierre de Menthon, ex embajador, “Atestigo”. Éditions du Cerf (1979), págs. 59 y 60; González Martínez Corbalá, Instantes de decisión, Chile 1972-1973, Edición Grijalbo, págs. 236-249 ].
4] Las fotos tomadas por Evandro Teixeira, periodista brasileño, niegan por sí solas la “caquexia cancerosa”, mencionada en su certificado de defunción, de la que se dice que murió Pablo Neruda, y algunas de estas fotos se encuentran en “Pablo Neruda y los misterios en torno a su muerte”.
5] Mario Amorós, Neruda, el principe de los poetas. Barcelona, Ediciones B, 2015.

*


LAS SATRAPÍAS, EL MEJOR DE LOS MÓVILES

A diferencia del homicidio simple, el asesinato es un crimen premeditado. No hay duda de que si Neruda fue envenenado, no fue por accidente sino por orden, y por lo tanto fue premeditado. Premeditación significa un móvil.
En la víspera de su muerte, Pablo Neruda estaba muy lúcido, con una enfermedad agravada por las circunstancias. Pero los testimonios a menudo siguen siendo contradictorios sobre su estado de salud real. El móvil propuesto para explicar un envenenamiento pesará aun más, en ausencia de pruebas científicas irrefutables, para formar una convicción sobre la posibilidad de un asesinato.

Curiosamente, nunca se ha considerado que la publicación de Las Satrapías, versión de 1973, haya podido tener algún papel en la decisión de saquear La Chascona. Sin embargo, nadie duda de que este saqueo, realizado durante el toque de queda, fue efectivamente llevado a cabo por personal militar, o por civiles que actuaban bajo su control.
Tampoco, en el caso del asesinato de Neruda, se ha planteado la hipótesis de que la publicación y difusión de este poema en el mundo podría haber sido un factor en la decisión de envenenar el Premio Nobel.

Dos libros de Mario Amorós – Sombras sobre Isla Negra, el libro que Amorós dedicó a la investigación criminal en 2012 y su biografía de Pablo Neruda, un tanto hagiográfica de Neruda, publicada tres años después – reúnen una impresionante cantidad de testimonios de una gran variedad de fuentes sobre los últimos meses y días de la vida del Premio Nobel. No obstante, en estos dos libros, Amorós ignora totalmente la version de 1973 de Las Satrapías[1].
Esta omisión es tanto más sorprendente cuanto que en los reconocimientos colocados a la cabeza de su biografía de Pablo Neruda, Amorós dice todo lo bueno que piensa de la monumental biografía del Premio Nobel por David Schidlowsky y todo lo que debe a su lectura. Sin embargo, en la página 1389 de la edición chilena de esta obra, publicada en 2008 [2], David Schidlowsky menciona con precisión esta version de 1973 de Las Satrapías y señala «Será una de las grandes falsedades de aquel tiempo», aunque la atribuye erróneamente a la agencia Prensa latina.

La difusión en septiembre de 1973 del poema Las Satrapías, atribuido a un heroico resistente Pablo Neruda, burlándose de Pinochet mientras está enfermo, en cama y completamente a su merced, es un argumento a favor de la tesis del envenenamiento. Efectivamente, se puede considerar un motivo mejor, más convincente, sin ser contradictorio, que el móvil expuesto en el expediente de la investigación [3]: En México, donde debía partir el 24 de septiembre, «el prestigio internacional de Neruda, su calidad humana y sus condiciones políticas le habrían transformado en una gran figura del exilio y la resistencia [4]».

Evidentemente, Pinochet habría tenido aún más motivos para hacer asesinar a un Neruda que, desde Isla Negra, ya había logrado que se publicaran sus poemas vengativos en el extranjero.
A los ojos del mundo, el Neruda que resiste desde Chile es una figura infinitamente más admirable, y por lo tanto mas perjudicial para Pinochet, que un Neruda “resistente” que escribe poemas contra la junta, sin correr riesgos, desde la Ciudad de México.

[1] Otro libro de investigación publicado en 2020, en italia, Delitto Neruda de Roberto Ippolito, que defiende la tesis del envenenamiento, tampoco menciona el falso poema.
[2] Pablo Neruda y su tiempo. Las Furias y Las penas. Primera edición, Berlín: Wissenschaftlicher Verlag, 2003. Segunda edición (completada), Santiago de Chile: RIL, 2008). Agradezco a David Schidlowsky por las aclaraciones que me dio durante nuestro intercambio de e-mails.
[3] En el expediente del caso, también se señala que una vez en México, Pablo Neruda, a pesar de su cáncer, podría haber sido « el candidato ideal para encabezar un gobierno en el exilio » (https://issuu.com/melymbrosia/docs/5d1ddae7d84b280f588c8dfc710c87d1). En realidad, antes del 23 de septiembre de 1973, el establecimiento de un gobierno en el exilio estaba lejos de estar en la agenda. Se sigue hablando de reorganizar las fuerzas populares y luchar contra la dictadura desde dentro de Chile. El 20 de septiembre, el Excelsior, el principal diario mexicano, informó de esta respuesta de Hortensia Bussi, la viuda de Salvador Allende, a una pregunta que planteaba esta posibilidad: « No puede haber un gobierno en el exilio, porque es el pueblo el que tiene que decidir, y el pueblo está en Chile». Otras razones, de diversas índoles, hacen dudar de que Pablo Neruda pudiera ser « el candidato ideal » para dirigir un gobierno en el exilio.
[4] ver http://colectivoepprosario.blogspot.com/2011/12/chile-expediente-neruda-400-fojas-en.html

*


¿ DU NIXONICIDIO AL PINOCHETICIDIO ?

Firmante de Las Satrapías, Neruda aparece unos días después del 11 de septiembre de 1973 como un poeta resistente. Era tan esperado en este papel que no fue una sorpresa para nadie. Podría imaginarse que una Incitación al Pinocheticidio debería lógicamente suceder a su Incitación al Nixonicidio y alabanza de la revolución chilena [1], publicado en enero de 1973 en 60.000 ejemplares por la editorial Quimantú. Esta situacion explica que Las Satrapías pareció ser el primer poema publicado de un libro de poesia futuro contra Pinochet. Se entiende mejor porqué algunos de sus amigos más cercanos, escritores y conocedores de su obra, quedaron convencidos de la autenticidad de la version 1973 de Las Satrapías.

De la incitación al Nixonicidio a la incitación al Pinocheticidio
En una « Explicación perentoria » que introdujo el libro de poemas panfletarios contra Nixon, Pablo Neruda se refirió a « la numerosa artillería poética aqui por primera vez puesta en acción« .

Incitación al Nixonicidio fue dirigida primero contra Richard Nixon, pero también en varias ocasiones contra Eduardo Frei. Las Satrapías de 1973 atacando a « Nixon, Frei y Pinochet » podría, en el contexto posterior al 11 de septiembre, aparecer como una prolongación natural y esperada de los poemas panfletarios contra el Presidente de los Estados Unidos.

En Incitación al Nixonicidio, el gran poeta de la lengua española abandona cualquier «ambición de delicadeza expresiva». Se convierte en el soldado Neruda, un poeta militante, que va al frente y usa la metáfora militar. Desea “poner en acción” su “artillería poética” y dice:

«Ha probado la Historia la capacidad demoledora de la Poesia , y a ella me acojo sin más ni más. (…) Sólo los poetas son capaces de ponerlo [Nixon] contra la pared y agujerearlo por entero con los más mortiferos tercetos [2]. El deber de la poesía es convertirlo, a fuerza de descargas rítmicas y rímadas, en un impresentable estropajo.»

Para ello, Neruda asume el papel de “bardo de utilidad pública” ; si es necesario, está preparado para hacer de «simple cachafás de regimientos, capaz de trenzarse a puñete limpio o de echar fuego hasta por los orejas». «Contra los enemigos de mi pueblo mi canción es ofensiva y dura como la piedra araucana». Y concluye esta introducción, provocando: «¡Ahora, firmes, que voy a disparar !».
Y de hecho, Neruda dispara con tiros de barrera, como aquí contra el “chacal”:

Horademos a Nixon, el furioso, / a verso limpio y un corazón certero. / Así pues, decidí que falleciera / Nixon, con un disparo justiciero: / puse tercetos en mi cartuchera. (…) Y Nixon, el ratón accoralado, / con los ojos abiertos de temor / … etc.

O sobre el ex presidente demócrata-cristiano Eduardo Frei:

«Hasta que yankizado hasta el ombligo /el presidente Frei, momiocristiano,/ regaló nuestro cobre al enemigo».

No es de extrañar que en septiembre de 1973 la publicación de Las Satrapías convenciera a casi todos los que tenían acceso al poema, incluido Pinochet, de que el recluso de Isla Negra había retomado el uniforme de poeta-artillero [3].

A proposito de un posible asesinato, el juez Mario Carroza tomó en serio el móvil sugerido por Eduardo Contreras, el abogado que intervino en el caso en nombre del Partido Comunista de Chile : el temor de la junta de que una vez en México, Neruda se convirtiera en la «gran figura del exilio y la resistencia». Si este móvil es tomado en consideración, entonces sería lógico tomar aún más en serio la hipótesis de Las Satrapías, una primera incitación a un pinocheticidio, ya deste el 15 de septiembre, a partir de Isla Negra.

Augusto Pinochet no sólo tiene frente a él a un poeta que podría, una vez a salvo en México, revestir el uniforme de poeta-artillero; sino que el jefe de la junta tiene ante él, a un Neruda que no esperó a estar exiliado y protegido, para realizar un acto público de resistencia, desde Isla Negra. Además, el poeta corrió todos los riesgos y tuvo que mostrar una lucidez y un ingenio diabólicos para frustrar la vigilancia a la que estaba sometido y hacer publicar en el extranjero este poema en el que Pinochet aparece como una hiena voraz, un cacique de lupanares, un verdugo, etc.

[1] Bajo el título de Incitation au Nixonicide et éloge de la révolution chilienne, esto libro de poésia fue rápidamente publicada después de la muerte de Neruda; en noviembre de 1973, a los Éditeurs français réunis, una editorial del Partido Comunista Francés.
[2] Estrofa de 3 versos.
[3] Escucharemos con interés la intervención de Ugne Karvelis en un programa de France culture, producido el día después de la muerte del poeta. Cuenta una visita a Isla Negra en marzo de 1973, acompañada por Julio Cortázar. En esta oportunidad, Pablo Neruda les presentó la Incitación al Nixonicidio. Ugne Karvelis habló largamente sobre este tema a 26 mn del comienzo del programa (https://www.youtube.com/watch?v=imZV5WWZQAk).

*


UNA FAKE-NEWS DE NUEVA SIÓN

El origen de esta version de Las Satrapías, y las fechas de sus publicaciones hasta el 23 de septiembre, día del fallecimiento de Pablo Neruda, y tal véz de su asesinato, permitaran comprender mejor el éxito mundial de este poema y las razones por las cuáles el general Pinochet lo tomó en serio.

El modus operandi de la “actualisación”
El poema publicado en la portada de la revista mensual Nueva Sión es en realidad una adaptación del poema Las Satrapías, escrito en 1948 [ y publicado en el Canto General, la obra maestra del Premio Nobel, editado por primera vez en 1950 en la Ciudad de México.

En su versión original, el comienzo del poema es este:
Trujillo, Somoza, Carías,
hasta hoy, hasta este amargo
mes de septiembre
del año 1948,
con Moriñigo (o Natalicio)
en el Paraguay,
hienas voraces
de nuestra historia, (…)
Después de los primeros 6 renglones, la versión de septiembre de 1973 reproduce de manera idéntica los siguientes 18 versos del poema de 1948 y descuida la segunda parte de 16 versos.
El modus operandi de esta adaptación es simple. En 1948, Pablo Neruda atacó a los sátrapas Rafael Trujillo, dictador de Santo Domingo (será asesinado en 1961), Anastasio Somoza, dictador de Nicaragua desde 1937 (será asesinado en 1956), Tiburcio Carias Andino, dictador de Honduras (hasta 1949), Higinio Moriñigo, Presidente-Dictador de Paraguay de 1940 a 1948 y su sucesor Natalicio González. El falsificador los sustituyó por nuevos blancos, los sátrapas del día : en el caso de Chile, Nixon, el presidente estadounidense que favoreció el golpe en Chile, Eduardo Frei, ex presidente demócrata cristiano que apoyó el golpe militar en voz alta, y el general Pinochet, jefe de la junta ; seguido por Juan-María Bordaberry, el presidente civil de Uruguay, pero un títere de los militares, el general Emílio Garrastazu Médici, presidente-dictador de Brasil, y el general Hugo Banzer, presidente-dictador de Bolivia.

El Nixon de la versión de 1973 de Las Satrapías tiene su equivalente en la versión de 1948, ya que en la segunda parte del poema, que Nueva Sión no repite, Neruda también atacó a Truman, presidente de los Estados Unidos de 1945 a 1953, y lo acusó de condecorar por « loyalty » y servicios prestados, a los “desangradores de patrias”.

Una fake news, de buena fe
La fuente de origen para la adaptación de 1973 del poema Las Satrapías fue la revista Nueva Sión. Revista mensual con una tirada de 3.000 o 4.000 ejemplares, era la revista de los “jóvenes sionistas revolucionarios de Argentina”, cerca del Mapam (Partido Obrero Unificado ; en Israel, situado a la izquierda del Partido Laborista).
Como me lo señalaron, Shlomo Slutzky y Ernesto Zemel, colaboradores de Nueva Sión a la sazón, las tres cuartas partes de la revista se envían por correo a los suscriptores, y el resto se distribuye en su mayor parte en unos pocos quioscos en Buenos Aires y Rosario en barrios donde la comunidad judía está bien representada [1]. La revista era conocida en el medio intelectual y las principales redacciones de Buenos Aires la recibían. Por lo tanto, el poema fue leído por muchos periodistas con columnas políticas.

Después del 11 de septiembre, la decisión de “actualizar” el poema de 1948 para expresar una fuerte condena del golpe de Estado en Santiago, recayó en el consejo de redacción.
El éxito mundial del falso poema y la revelación, después de la muerte de Neruda, del modus operandi por parte de varios periódicos argentinos convencieron a la redacción de Nueva Sión para que se justifique. Las explicaciones de la decisión de publicar la falsificación se produjo primero el 7 de octubre de 1973 en Siete Días [2], un semanario argentino de gran difusión [3], y luego al día siguiente en el número de octubre de Nueva Sión. Cuarenta años después, en noviembre 2013, el diario israelí Haaretz [4] volverá a este episodio con Mijael Shani, uno de sus principales protagonistas.

Al igual que Mijael Shani, Natán Ofek, miembro del consejo de redacción de Nueva Sión, era un judío de origen argentino, que se estableció en Israel después de hacer Aliá. A su regreso a Buenos Aires, unas semanas después de la muerte de su padre, tuvo la idea, rápidamente adoptada por todos los miembros del comité editorial, de actualizar el poema de Neruda para denunciar el golpe de Estado del 11 de septiembre. Para convencerlos, Ofek argumentó que había leído en alguna parte «que Neruda dijo que sus poemas, al salir a la luz, ya no le pertenecían a él, sino al pueblo, a los lectores, estén donde estén, y que les daba permiso para hacer con ellos lo que quisieran [5]».
Así es como sin que haya mala intención, el poema Las Satrapías, una vez puesto al día, se encontró en la portada de Nueva Sión el 15 de septiembre de 1973. Ninguno de los miembros de la redacción podía imaginar que esta astucia de los jóvenes sionistas de izquierda para expresar su condena del golpe de Estado en Chile, tomado como un « scoop mundial », diera tan rápidamente la vuelta a la planeta ; que su poema Las Satrapías convenciera a Gabriel García Márquez y, musicalizado por el compositor hungaro György Ránki[6], protagonizara la primera “Conferencia Internacional de Solidaridad con el Pueblo Chileno” celebrada a finales de septiembre de 1973 en Helsinki [7].
Menos aún se imaginaron que más de 40 años después esta falsa noticia seguiría engañando al mundo academico. Este poema todavía se cita a menudo como el último poema de Neruda en tesis universitarias y libros cultos. Baste con mencionar “Les Amériques” [8], una voluminosa obra publicada en 2016. Fue coeditado por Jean-Michel Blanquer, especialista en América Latina y actual Ministro francés de Educación Nacional [9].

« No soy definitivo: mis poemas tampoco » (Pablo Neruda).
En su edición de octubre de 1973, cuando la versión modificada de Las Satrapías ya se había establecido como “el último poema de Neruda en su lecho de muerte” para una audiencia mundial, Nueva Sión publicó una aclaración en el suplemento cultural del periódico.
Los editores explican que para expresar su condena al golpe de Estado chileno, habían optado por hacerlo a través de las propias palabras de Pablo Neruda, las de un poema de 1948, Las Satrapías del Canto General, actualizado a la situación de septiembre de 1973.
Sin embargo, los editores expresaron su pesar por no haber advertido a sus lectores de esta « licencia literaria » y se disculparon.
La redacción de Nueva Sión explicó por qué se había permitido hacerlo. Citaba extensamente una entrevista con Pablo Neruda que había aparecido unas semanas antes, en el número de agosto de 1973 de Crisis (de Argentina), su número 4, una prestigiosa revista literaria, decididamente de izquierdas y muy abierta a la poesía.

Esta larga entrevista publicada en Crisis había sido realizada en junio de 1973 en Isla Negra por Margarita Aguirre, ex secretaria del poeta y autora de su primera biografía [10]. Ocupó nueve de las dieciséis páginas de un gran articulo dedicado a Pablo Neruda y fue seguido por diez poemas inéditos, fechas y hechos que habían marcado la vida del poeta, y una bibliografía; en resumen, el último monumento textual al Premio Nobel en vida[11].
La entrevista comenzó con la crítica de Neruda al principio mismo de las entrevistas, seguida de comentarios sobre Jorge Luis Borges, en los que las críticas al antiperonista [12] se mezclaban con elogios al escritor porteño. Luego una larga entrevista corria de página en página, ilustrada con fotos de su vida. Pero también estuvo entrecortado por recuadros en los que el poeta contempló temas tratados con Margarita Aguirre al margen de la entrevista principal.
En una de estos recuadros, titulado «No soy definitivo: mis poemas tampoco» – formula mencionada en el subtítulo de la aclaración de Nueva Sión –, Neruda expresó su satisfacción por haber visto dos interpretaciones completamente diferentes de su obra teatral Joaquín Murieta, una en Chile y otra al Piccolo Teatro de Milán, «los directores habían hecho lo que habían querido», y después dijo algo sobre sus poemas, que fue citado ampliamente por Nueva Sión. Cita, retomada abajo de manera mas completa :

«A mi me gustaría que también con mis libros se hiciera lo que les dé la gana. Yo concedo enorme importancia a la espontaneidad, al agregado de las cosas. No creo que la materia literaria sea una cosa tan absolumatente sobria y limitada en si misma. (…)
Después también he tenido irresistibles deseos de dejar que hagan lo que quieran con mis poemas, muchas veces me han protestado que en tal parte suprimieron por una razón y otra una parte de un poema mío, un fragmento. Yo no protesto, estoy de acuerdo ya de antemano; no sé si llegaré a estar de acuerdo también en que se le agregue algo, pero en general no tengo esa quisquillosa disposición para pensar que lo que yo hago es bíblico, es inmanente, debe ser un texto absolutamente definitivo. Cuando yo no soy definitivo, ¿por qué van a serlo mis poemas ?
»

Revista Crisis (Argentina), nº4, p. 40, agosto de 1973; entrevista con Pablo Neruda por Margarita Aguirre.

Pablo Neruda no tiene problemas con los recortes en sus poemas, aunque es menos favorable a las sumas. Pero en una discusión anterior entre Pablo Neruda y la periodista uruguaya María Esther Gilio de la revista Marcha, en agosto de 1968 en Punta del Este, Neruda ya había abordado este tema. Ella le había preguntado si, una vez impresos los poemas, no tenía inclinación por corregirlos. Él respondió: «No, lo que está impreso lo siento como ajeno. Adiós. Ya no me pertenece [13]».

Según el relato de Mijael Jani publicado por Haaretz en 2013, un crítico literario español, Rafael Conte Oroz, había escrito desde París que Julio Cortázar [14], un escritor argentino que vive en Francia, le había dicho: « Neruda estaba trabajando hasta el final. Su último poema, cuyos amigos lograron contrabandear fuera del Chile en llamas, se titula “Las satrapías” ». Esto lo habría convencido de que era hora de publicar la verdad sobre el origen de la versión de Nueva Sión en un periódico de gran tirada, y se había puesto en contacto con un periodista que conocía del semanario Siete Días.

Siete Días
En el número del 7 de octubre de Siete Días, una columna lateral titulada “La verdad sobre un poema” concluirá un reportaje sobre el funeral de Neruda en Santiago.
En la parte superior del texto hay una foto de Natán Popik (alias Natán Ofek) mostrando la portada de Nueva Sión con Mijael Jani a su lado. Esta foto también es la prueba de que esta revelación se hizo con su total acuerdo.
Además del nombre de Nueva Sión, el artículo de Siete Dias cita los nombres d’El Mundo y de La Opinión que también se dejaron engañar.

Siete Días (Argentina), No. 333, 7 de octubre de 1973.

[1] Aprovecho esta oportunidad para agradecer a Shlomo Slutzky y Ernesto Zemel, que viven en Israel, por nuestros intercambios telefónicos y de correos electrónicos (Shlomo Slutsky, cineasta, regresa regularmente para filmar en Argentina) ; Gustavo Efron, académico y actual director de Nueva Síon, y Natan Waingortin quienes me abrieron, en Buenos Aires, las puertas de la Biblioteca del Seminario Rabínico Latinoamericano Marshall T. Meyer, que conserva una colección de Nueva Sión.
[2] Al final del reportaje de Siete Dias sobre el funeral de Pablo Neruda, el texto completo “La verdad sobre un poema” (http://www.magicasruinas.com.ar/revistero/internacional/funeral-pablo-neruda.htm).
[3] Siete Días, fue el único diario argentino al que Pablo Neruda concedió una entrevista en marzo de 1971, durante una breve visita a Buenos Aires antes de embarcarse en un viaje a Europa para ocupar a su puesto de embajador en París.
[4] Haaretz, https://www.haaretz.co.il/literature/prose/.premium-1.2157520. La traducción, desde el hebreo al español, de este artículo fue puesta en línea por Claudio Mandler, un cineasta Chileno, el 10 de noviembre 2013, al día siguiente de su publicación en Israel en Anajnu.cl, “el portal judío de Chile” (anajnu.cl/2013/articulos/los-israelies-que-escribieron.html ). Agradezco Caudio Mandler por comunicarme informaciones al respecto.
[5] Haaretz del 9 novembre de 2013.
[6] https://info.bmc.hu/index.php?node=compositions&cmd=viewtitle&l=hu&id=1112897011
[7] Una conferencia que celebra una amplia unidad internacional para denunciar la dictadura, pero en realidad primero bajo la influencia soviética y los partidos comunistas.
[8] Las Américas, volumen 2. Co-dirigido por Michel Bertrand, Jean-Michel Blanquer, Antoine Coppolani e Isabelle Vagnoux. Ediciones Robert Laffont, 2016. Publicado «con el apoyo del Instituto de las Américas y el Centro Nacional del Libro».
[9] Después de haber dirigido el Institut des Hautes Études d’Amérique Latine (IHEAL) durante seis años, Jean-Michel Blanquer fundó el Institut des Amériques a principios de 2000. Fue su director hasta su nombramiento en 2017 como Ministro de Educación Nacional.
[10] Margarita Aguirre, Las vidas de Pablo Neruda. (Santiago, Ed. Zig-Zag, 1966). La editorial Zig-Zag, nacionalizada en 1971, se convirtió en la editorial Quimantú, que en 1973 publicó Incitación al Nixonicidio y alabanza de la revolución, la última colección de poemas de Pablo Neruda publicada en vida.
[11] «Cada día detesto más las entrevistas».
[12] Un antiperonismo compartido, aunque con argumentos diferentes, con el Partido Comunista argentino.
[13] Esta entrevista fue publicada de nuevo por La Opinión el 30 de septiembre de 1973. Fue reimpreso el 1 de septiembre de 1981 por el semanario español Triunfo y está disponible en Internet: (http://www.triunfodigital.com/mostradorn.php?a%F1o=XXXV&num=11&imagen=68&fecha=1981-09-01).
[14] En marzo de 1973, Julio Cortázar y Ugne Karvelis visitaron juntos a Pablo Neruda en Isla Negra. El escritor argentino había escuchado los comentarios de Neruda sobre la Incitación al Nixonicidio. Por lo tanto, estaba más dispuesto a creer en una Incitación al Pinocheticidio (https://www.youtube.com/watch?v=imZV5WWZQAk).

*


EL MUNDO DEL 19 DE SEPTIEMBRE, LA PUBLICACIÓN DECISIVA

El miércoles 19 de septiembre de 1973, Las Satrapías llegó a la portada del suplemento cultural del diario El Mundo. El poema pasó así de Nueva Sión, una revista mensual de edición limitada, a un título que fué el de un vespertino importante. Aunque la línea editorial d’El Mundo en 1973 era muy diferente de la línea editorial anterior.

El Mundo, 19 de septiembre 1973

Un importante diario popular bajo el control de un movimiento revolucionario.
En febrero de 1973[1], Benito Urtuega, jefe del frente legal del PRT-ERP argentino (Partido Revolucionario de los Trabajadores – Ejército Revolucionario del Pueblo) [2], sugirió a la organización que, además de una prensa revolucionaria impresa clandestinamente[3], la organización necesitaba una prensa grande, popular y legal.
El proyecto, basado en una idea de Félix Granovsky, ex miembro del Partido Comunista Argentino (PCA) que se había unido al PRT-ERP, era retomar El Mundo, un importante diario argentino que ya no se publicaba desde el año 1967 [4], cuyo título no traicionaba inmediatamente la ideología radical de los futuros propietarios, partidarios de la lucha armada.
El precio de venta de la marca « El Mundo » no fue excesivo, pero el costo de reiniciar el título fue importante. Constaba de 250 empleados, incluyendo un sólido núcleo de periodistas profesionales que representaban una sección bastante amplia de la izquierda argentina, incluyendo al Partido Comunista ; oficinas se abrieron en Córdoba, Santa Fe, Túcuman (donde el ERP estaba armando un grupo guerrillero) y Salta. El dinero de una “expropiación”, es decir, los frutos de un atrevido atraco llevado a cabo por el ERP en enero de 1972 en el Banco Nacional de Desarrollo, a pocos cientos de metros del palacio presidencial, se habría utilizado en gran medida para financiar el periódico.
Después de una ausencia de seis años, El Mundo volvió a los quioscos a finales de agosto de 1973 [5]. Un periódico que pretendía ser « popular », dejaba mucho espacio para los deportes y carrera de caballos. Las noticias políticas y económicas no entraban en conflicto con la línea radical de sus patrocinadores y propietarios.
El golpe de estado del 11 de septiembre en Chile, anunciado el mismo día por la 5ª edición de El Mundo, fue el primer gran evento mundial que se cubrió. Ese día, y los que le seguirán, sus ventas superarán con creces los 100.000 ejemplares vendidos en días normales, también por la actualidad en Argentina con las elecciones del 23 de septiembre que devolverán al general Perón al poder.

Durante unos diez días, antes que Chile reabriera sus fronteras y que el grueso de la prensa internacional comenzara a enviar sus despachos desde Santiago, buena parte de las noticias chilenas se escriben, y a veces se inventan, en Buenos Aires. Los miembros de la embajada chilena en Buenos Aires, y especialmente sus agregados militares, dedicados a la junta militar, estaban particularmente atentos al contenido de la prensa argentina, donde circulaba informaciónes que pronto sería recogida mucho más allá de América Latina.

Los estrechos vínculos entre el PRT-ERP argentino y el MIR chileno
Además, los funcionarios de inteligencia chilenos tenían que estar más atentos a El Mundo, ya que sus vínculos con el PRT-ERP eran bien conocidos. Los chilenos eran conscientes de las estrechas relaciones que este movimiento revolucionario tenía con el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) [6], la fuerza militante chilena que más probabilidades tenía de plantear problemas inmediatos a la junta militar [7].

Ya en noviembre de 1972, una primera reunión, celebrada en Santiago, entre el MIR chileno, el PRT-ERP y los Tupamaros uruguayos, condujo a la creación de una « Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR) » entre estos tres movimientos favorables a la lucha armada. Como resultado de esta coordinación, el PRT-ERP, rico en « expropiaciones » y rescates pagados, proporcionará una importante ayuda financiera al MIR después del 11 de septiembre de 1973.
Por todas estas razones, si el poema Las Satrapías no había sido comunicado a Santiago uno de los días anteriores, llegó allá más tardar el 19 de septiembre después de su publicación en El Mundo, el diario “popular” del PRT-ERP.

Es casi imposible que este poema, una vez visto y leído en Buenos Aires, no haya sido comunicado inmediatamente a Santiago por los funcionarios de inteligencia de la Embajada de Chile en Argentina. Como mínimo, la secuencia temporal atestiguada entre la publicación de Las Satrapías en Buenos-Aires y el saqueo de La Chascona da crédito a la hipótesis de un vínculo causal directo entre los dos acontecimientos.

¿ Una búsqueda minuciosa de las armas del poeta ?
Recordemos otro episodio, unas horas antes del saqueo de La Chascona. Frente a las dificultades para seguir con los cuidados que la salud de Pablo Neruda requería en Isla Negra, el médico que lo atendía le había aconsejado encarecidamente que regresara a Santiago y acudiera a la Clínica Santa María.
En sus memorias publicadas en 1986, Mi vida junto a Pablo Neruda, Matilde Urrutia evoca este viaje de 130 km, que duró mucho más de lo habitual a causa de los controles. «… después de Malipilla, había muchos carabineros»: el vehículo fue detenido, se comprobaron los papeles de sus ocupantes, como si Pablo Neruda fuera un completo desconocido, y se ordenó a Matilde Urrutia que saliera de la ambulancia. La esposa de Neruda fue registrada antes de que los carabinieros allanaran el vehículo en el que Pablo Neruda estaba acostado en una camilla. Matilde Urritia no pudo observar los detalles de esta nueva búsqueda:

«Cómo fue la inspección, no lo sabía. Cuando volví a subir, había lágrimas en los ojos de Pablo; pensé que no lloraba ni por mí ni por él, lloraba por Chile».

Trece años antes, en noviembre de 1973, sólo dos meses después del golpe, Matilde Urrutia, la memoria aun fresca, relató este episodio a un periodista de El Nacional, un importante diario de Caracas. Este relato, con detalles que ya no se mencionarán en el relato de 1986, fue publicado en Buenos Aires por La Opinión el 24 de noviembre de 1973 :

«En el camino, registraron la ambulancia y le afectó mucho. Lo hicieron muy abruptamente. Me separaron de él y me registraron; y registraron debajo de la camilla: todo esto fue terrible para él. Les dije: es Pablo Neruda, tengo que llevarlo a la clínica, déjanos pasar rápido. Pero todo era terrible y llegó a su destino en mal estado».

Durante mucho tiempo se ha hablado de los registros de Matilde Urrutia y Pablo Neruda como un puro pretexto para humillarlos. En 2011, el chofer de Neruda, Manuel Araya, habló de la búsqueda de armas. Tal vez ahora sea posible ofrecer otra explicación: la búsqueda de armas, por supuesto, pero armas del modelo que Pablo Neruda ya había usado contra Nixon, las de su artillería poética; poemas que se sospechaba que había escrito siguiendo a Las Satrapías; borradores o incluso nuevos poemas ya terminados, listos para ser contrabandeados y publicados en Argentina, difundidos en el mundo, y luego reunidos en un nuevo libro, Incitación al Pinocheticidio
Para encontrar estos documentos, un control de carretera a las afueras de Santiago y sin testigos era preferible a un registro de la habitación de Pablo Neruda una vez llegado a la clínica. Tampoco se puede descartar que el saqueo de La Chasconna encubriera una operación de búsqueda de tales documentos.

[1] Marcelo Maggio, Diario El Mundo (PRT-ERP : Prensa masiva para una politíca de masa), Cooperativa Gráfica El Rio Suena, 2012.
[2] Estos dos poderosos movimientos serán aniquilados en los primeros años de la dictadura militar Argentina (24/03/1976 – 10/12/1983).
[3] La quincenal El Combatiente para el PRT y Estrella Roja para el ERP.
[4] Creado en 1928 por Albert Haynes, de origen inglés, El Mundo conservó una reputación de calidad en los años 50 y 60 en manos de la familia Infante. Su equipo editorial reunió a periodistas de una amplia gama de opiniones. El dibujante Quino creó Mafalda. El periódico quebró en 1967 y la marca « El Mundo » y los archivos del periódico fueron adquiridos por el grupo de prensa Korn, quien estaba dispuesto a venderlos.
[5] El Mundo es principalmente hostil a los militares. Como todos los diarios de este período, el periódico informa varias veces a la semana sobre las ejecuciones de personal militar llevadas a cabo por el ERP. Pero El Mundo parece sentir lástima por ellos, mientras que sugiere que son justificados. También es cada vez más hostil contra el gobierno peronista, hasta el punto de ruptura abierta. El diario fue objeto de incautaciones y prohibiciones temporales hasta que fue definitivamente prohibido por el Ministerio del Interior el 15 de marzo de 1974 por « subversión ». La nueva vida de El Mundo duró menos de 6 meses.
[6] Movimiento de la Izquierda Revolucionaria.
[7] « El MIR no se exilia« . De los partidos y movimientos chilenos prohibidos y reprimidos por la junta militar después del 11 de septiembre, el MIR fue el único que negó a sus cuadros y activistas la posibilidad de refugiarse en las embajadas. Como primer objetivo de la represión, debía ser quasi eliminado a finales de 1974. Fue entonces el turno del Partido Socialista Chileno, luego del Partido Comunista.

*


EXCELSIOR : NERUDA, ENFERMO, EN ISLA NEGRA, BAJO ARRESTO, ESCRIBIÓ UN POEMA…

La publicación el 19 de septiembre de Las Satrapías en El Mundo será seguida por una de las primeras ediciones de este poema en un importante diario fuera de Argentina, el 20 de septiembre, en Últimas Noticias de Mexico. Este periódico es la versión vespertina del Excelsior, considerado la « catedral del periodismo » mexicano. Había sido dirigido desde 1968 por Julio Scherer García, quien, una vez destituido de la dirección del diario por ser demasiado independiente del gobierno, creó Proceso en 1976. El mismo semanario que publicaría, en 2011, el artículo “Pablo Neruda fue asesinado !”. Este artículo hará que Chile empiece una investigación sobre las causas de la muerte del poeta.
Con el apoyo del Presidente Luis Echeverría Álvarez, el embajador de México en Chile, Gonzalo Martínez Corbalá, estuvo al frente de los esfuerzos para proteger a los chilenos en peligro. Apenas regresó a Ciudad de México el 16 de septiembre, con la familia de Salvador Allende y algunas decenas de refugiados, partió la noche siguiente hacia Santiago con una nueva misión : la de proteger a Pablo Neruda, enfermo y en peligro, invitándolo a exiliarse a México.
En este contexto, es comprensible que el Excelsior y su satélite Últimas Noticias den un lugar importante a los acontecimientos de Chile y en particular al destino de Pablo Neruda.
A causa de ello, Últimas Noticias publicó el 20 de septiembre un artículo redactado desde Buenos Aires titulado: « Neruda, enfermo, en Isla Negra, bajo arresto, escribió un poema sobre el cuartelazo y Allende« . Así, Neruda, en su cama, pero vestido de poeta-artillero, se burla del jefe de la junta. El contexto, presentado en el artículo, hace que la temeridad y la hazaña de Neruda sean aún más extraordinarias y heroícas :

« El poeta Pablo Neruda se halla confinado en su residencia de Isla Negra, Chile, bajo arresto domiciliario, por orden de la Junta Militar chilena.
El Premio Nobel de Literatura era uno de los más cercanos partidarios y amigos del Presidente Salvador Allende, y por ello los militares decidieron aislarlo e impedirle que haga cualquier tipo de declaraciónes que no estén de acuerdo con los lineamientos señalados por la junta.
Alrededor de su casa hay carabineros que impiden que nadie entre ni salga, sin razon justificada o con salvosconducto. Sus teléfonos estaban intervenidos y no se le permiten visitantes.
« 

Seguidamente, el artículo estipulaba que a varios embajadores latinoamericanos se les había negado sus peticiones de garantías sobre la seguridad del Premio Nobel y además terminaba con Las Satrapías.
No importa si lo que escribe El Excelsior ya no es realmente de actualidad – Neruda se incorporó a la Clínica Santa María en Santiago el 19 de septiembre – pero para los militares chilenos, lo importante es el efecto Neruda en el extranjero. En este artículo, que será re-impreso en la prensa internacional, incluido un despacho de la Agence France Presse, vemos que Neruda se burló de la vigilancia de los militares, que por cierto hicieron todo lo posible para « impedirle que haga cualquier tipo de declaraciones »
Evidentemente, Las Satrapías, version 1973, « no estén de acuerdo con las lineamientos señalados por la junta » !
Con la publicación argentina de El Mundo, el 19 de septiembre, Pinochet había comprendido que Neruda se burlaba de él desde Isla Negra. Al día siguiente, el artículo de Ultimas Noticias-Excelsior anunciaba al dictador que el mundo entero sería pronto testigo del espectáculo de Neruda ridiculizándolo con afilados tercetos. Uno puede imaginar su ira.

Desde el 11 de septiembre, la prensa mexicana ha estado compitiendo con la de Buenos Aires para proporcionar información exclusiva sobre los acontecimientos en Chile. Al principio, porque Manuel Mejido, el enviado especial del Excelsior que llegó a Chile antes del golpe de Estado, tenía acceso privilegiado a la embajada de su país. En esta embajada se habían refugiado la familia de Salvador Allende y algunos de los que se quedaron en el asediado Palacio de la Moneda antes de que el Presidente les ordenara salir. Entre los refugiados se encontraba Oscar Soto, el médico personal de Allende que testificará ante la viuda del presidente, Hortensia Bussi de Allende, el embajador González Martínez Corbalá y Manuel Mejido.

El 16 de septiembre, con la llegada a la ciudad de México de Hortensia Bussi y varias docenas de chilenos que también se habían refugiado en la embajada, la prensa mexicana publicó nuevos testimonios y declaraciones.
En la embajada de Chile en la Ciudad de México, los agregados militares pronto ocuparon el lugar de Hugo Vigarona, el antiguo embajador de la Unión Popular. Están más en contacto con Santiago porque el presidente mexicano se opone abiertamente a la junta. Así es como no hay duda de que Santiago fue informado rápidamente de este artículo de Ultimas Noticias sobre un Neruda resistente.

De no ser así, lo cual es muy poco probable, el corresponsal de la Agencia France-Presse en Ciudad de México se ocupó de ello. El 20 de septiembre, la AFP envió un despacho a sus clientes hispanohablantes, Chile incluido, mencionando el artículo que acababa de publicarse en Últimas Noticias: información sobre el estricto confinamiento de Pablo Neruda bajo la vigilancia de los carabineros y el texto de Las Satrapías.

Escrito en Buenos Aires y publicado el 20 de septiembre en Ciudad de México, el artículo de Últimas Noticias no sólo fue recogido por la AFP, sino también por otros medios de comunicación, entre ellos el ADN (Allgemeiner Deutscher Nachrichtendienst), la agencia oficial de noticias de la RDA, la antigua Alemania Oriental. Neues Deutschland, el órgano oficial del partido, publicará el envío de ADN en la portada de su número del 21 de septiembre. Retoma, citando su fuente, los dos elementos principales del artículo de Últimas Noticias: Neruda bajo vigilancia aumentada y el poema Die Satrapen.

La voz de Pablo Neruda.
Premio Nobel de literatura y poeta de Chile, gravemente enfermo, detenido por la Junta.
El premio Nobel de literatura Pablo Neruda, portador del premio Lenin de la Paz ha sido confinado en su casa y totalmente aislado del resto del mundo por la junta militar en Santiago debido a su amistad con el
presidente Allende, su militancia en el Partido Comunista de Chile y su actuación en la Unidad Popular por la mejora de las condiciones de vida en su país. Esto afirma el periódico mejicano « Ultimas Noticias »
en su edición del jueves. El autor de 69 años de edad que había llevado a cabo funciones diplomáticas por encargo del gobierno de Unidad Popular está gravemente enfermo.
El jefe golpista Pinochet que dos días antes todavía declaraba que Pablo Neruda se encuentra en perfecto estado de salud y libre, recurrió a una unidad especial de la Junta para bloquear la casa del poeta El mundialmente famoso autor no puede recibir ningún tipo de visitas. Se cortó la línea telefónica. Se cree que Pablo Neruda ya no había podido abandonar la cama.
Nota: el diario argentino « La Opinión » publicó el jueves una poesía del lírico, traducida del español al inglés y posteriormente al alemán [1]

De un despacho procedente directamente de la Ciudad de México, o más probablemente del mismo despacho de ADN publicado en Neues Deutschland, Las Satrapías, traducido « Zsarnokok« , los tiranos, aparece el 23 de septiembre, en Budapest, en Népszabadság, el órgano oficial del partido húngaro. Pocos días después, el compositor György Ránki lo puso en música [2] y presentó su creación en la conferencia internacional de solidaridad con Chile celebrada en Helsinki [3] los días 29 y 30 de septiembre de 1973. Las Satrapías fueron aplaudidas, en particular por Volodia Teitelboim, un amigo cercano de Pablo Neruda, y el principal líder del Partido Comunista chileno en el exilio en Moscú.

A través de estos ejemplos, podemos ver que tanto los países del bloque soviético como los del mundo occidental dieron a Las Satrapías, firmada por Pablo Neruda, la mejor bienvenida.

[1] Traducción del alemán al español por Silvia Herberg-Hartung
[2] Ver la ficha signalética en https://info.bmc.hu/index.php?node=compositions&cmd=viewtitle&l=hu&id=1112897011
[3] Mónika Szente-Varga, El golpe de estado en Chile según la prensa en Hungría y en España en Iberoamericana Quinqueecclesiensis 12, 2014, Praga. Intercambio de correos electrónicos con Szente-Varga, en mayo de 2020.

*


LA OPINIÓN Y LA DIFUSIÓN INTERNACIONAL DE LAS SATRAPÍAS

La publicación de Las Satrapías en el diario La Opinión del 20 de septiembre de 1973 y los despachos, el mismo día, de dos agencias de noticias internacionales, Associated Press y Reuters, garantizaran el exito mundial de este poema de un Neruda resistente.

La Opinión, el 20 de septiembre 1973

Fundado en 1971 por Jacobo Timerman [1], el diario La Opinión pretendía ser « Le Monde » Argentino, el periódico de referencia de los intelectuales porteños. Económicamente un periódico de centro-derecha, era culturalmente un periódico de izquierda. La Opinión también incluye regularmente artículos de Le Monde y Le Nouvel Observateur.
Por cierto, el 20 de septiembre de 1973, Las Satrapías de Pablo Neruda está publicado junto a un editorial sobre Chile, « Santiago/73-Praga/68 », firmado por Jacques Fauvet, director de Le Monde.
Al final del poema del Nobel, figura la mención « En algún lugar de Chile, 15 set. 1973« . Uno se imagina a un Neruda casi clandestino, aunque en el texto de arriba se le describe como « humillado en su retiro de Isla Negra » escribiendo con « con claridad y rabia« .
La reputación de La Opinión convenció a las agencias de noticias internacionales, Reuters y Associated Press, para redactar despachos sobre Las Satrapías.
El 20 de septiembre de 1973, incluyendo el despacho de la AFP presentado anteriormente, llegaron a los teletipos de Santiago tres despachos, enviados por tres de las cuatro agencias de noticias más influyentes del mundo. Era la prueba de que el poema Las Satrapías acababa de iniciar su gira mundial.
¿Habría decidido Pinochet ese día hacer de Las Satrapías « el último poema que Neruda escribió en su lecho de muerte »?

[1] Gran nombre del periodismo argentino, Jacobo Timerman ya fundó en 1962 Primera Plana, cuya fórmula se inspiró en el semanal Time.

*


LA DIFUSIÓN DE LAS SATRAPÍAS, DESDE BUENOS AIRES, POR LAS AGENCIAS DE NOTICIAS INTERNACIONALES :
Les Satrapies, Os Sátrapas, Die Satrapen, Las Satrapías, I Satrapi, Satrapov, The Satraps

La entrada de juego, el 20 de septiembre, de Associated Press y Reuters, dos de los « cuatro grandes », garantizará el éxito mundial de Las Satrapías. En aquel momento, más que hoy, tuvieron una considerable influencia en la información distribuida por el mundo occidental.
En los países occidentales que Pinochet creía que estarían ciegamente de su lado, el que se jactaba – estabamos en la Guerra Fría – de haber derrotado tan rápida y eficazmente el peligro comunista.

Associated Press, nada màs que los hechos
La publicación del despacho de AP en El Tiempo, el diario más importante de Colombia, nos da el modelo: una breve presentación, seguida por Las Satrapías :

Buenos Aires, 20 (AP). El diario La Opinión publica hoy lo que describe como un poema de Pablo Neruda, escrito el 15 de septiembre « en algún lugar de Chile » sobre el golpe de Estado que derrocó al Presidente Salvador Allende cuatro días antes.
El diario no aclara cómo le llegó a su poder el poema atribuido a Neruda, titulado « Las Satrapías », cuyo texto es el siguiente
: (…)

Probablemente fue a través de esta publicación en El Tiempo que Gabriel García Márquez se enteró de este « último poema, Los sátrapas, dedicado a la junta militar« , que menciona en un texto en homenaje a Neruda, publicado unos días después en el semanario Cromos.

Reuters, una presentación cautelosa
El despacho de Reuters, una agencia inglesa, fue recogido por el New York Times el 21 de septiembre. Presenta a Pablo Neruda, « el poeta que recibió el Premio Nobel en 1971« , y luego a dos de los tres blancos del poema, « el presidente Nixon y el jefe de la junta militar chilena, el general Augusto Pinochet Ugarte« , y continúa :

«El poema, titulado “Los sátrapas”, fue publicado por el diario argentino La Opinión, que dice que fue escrito por el poeta marxista de 69 años “en algún lugar de Chile”, cuatro días después del golpe de la semana pasada. Ataca lo que él llama « los sátrapas que se han vendido y vendido mil veces, conducidos por los lobos de Nueva York« . »
En Buenos Aires, un portavoz del diario
El Mundo, que también publicó el poema, dice que apareció en un periódico chileno, pero que aún no se ha podido obtener pruebas de que el Sr. Neruda era verdaderamente autor ».

El agente de Reuters en Argentina da una información verificable, la publicación en Buenos Aires por La Opinión y El Mundo de un poema atribuido a Neruda que ataca a Nixon y a Pinochet; esto no es todavía una prueba absoluta de que el Nobel es el autor. El despacho de Reuters no repite el poema.
El 26 de septiembre, después de la muerte de Neruda, el New York Times [1] olvidará la advertencia de Reuters ; una prudencia ya olvidada del 20 al 23 de septiembre, antes de la muerte del poeta, por numerosos periódicos en el mundo.

[1] Mas sagaz, Philippe Labreuveux, corresponsal de Le Monde en Buenos-Aires, no mencionarà nunca esto falso poema en los articulos que envía a su redaccion en Paris.


EL NEW-YORK TIMES PUBLICA “THE SATRAPS”.

La publicación de The Satraps en el New York Times data del 26 de septiembre, tres días después del fallecimiento de Neruda. Muestra cómo, en este contexto tan particular de las secuelas del golpe, los buenos conocedores de Neruda fueron engañados tan fácilmente.
Por lo tanto, no se puede culpar al General Pinochet por haber creído también en este violento ataque poético de Pablo Neruda, de Isla Negra, contra su augusta persona.
Esta vez, el New York Times no tiene màs reservas sobre la autenticidad del poema Los sátrapas, del cual entrega a sus lectores una versión completa.
En la introducción del poema, el NYT da sus fuentes, la agencia de noticias cubana Prensa Latina a través del « Asia News Service of Berkeley, Calif [2] », y especifica el nombre del traductor, John Felstiner, de Stanford.

La publicación del poema, colocado al final de un largo artículo sobre Salvador Allende, le debe mucho al traductor. Crítico literario, poeta y profesor en Stanford, John Felstiner estaba familiarizado con la obra de Pablo Neruda y ya había publicado traducciones de algunos de sus poemas. El mismo Felstiner había contactado al New York Times para animarle a publicar el poema y había propuesto esta traducción.

New-York Tile, 26 de septiembre de 1973. Poema Las Satrapías, traducido por John Felstiner con la ayuda de Fernando Alegría, dos especialistas de la obra de Pablo Neruda.
– En la presentaciòn de The Satraps, hay que leer « written shortly after the coup » al lugar de « written before… ».

John Felstiner contò esta desventura en 1980, en su libro Translating Neruda: The Road to Machu Picchu [3], y con mayor amplitud aún en el 40º aniversario del golpe en un artículo, “El golpe en Chile y el poema de Neruda en su lecho de muerte [4]”, publicado en la revista American Poetry en septiembre de 2013.
En él, Felstiner detalla con cierto humor cómo fue engañado al ofrecer su traducción del falso poema al New York Times. Irónicamente, un año antes, en 1972, Felstiner había dedicado un libro a las mentiras de Max Beerbohm, un autor británico considerado un campeón de la manipulación literaria y la mistificación.
En su libro y artículo, John Felstiner enfatiza lo apenado que estuvo cuando abrió la revista Time el 8 de octubre de 1973, donde, en un artículo sobre la muerte del poeta, una nota al pie de página afirma que esta versión de Los Sátrapas es probablemente un “hoax”, una noticia falsa, una fake-news.
John Felstiner señala que antes de contactar el New York Times, había presentado conscientemente su traducción a Fernando Alegría, un colega chileno de la Universidad de Stanford, que acababa de regresar de Santiago donde había pasado unas semanas y fué sorprendido por el golpe de Estado.
Escritor y crítico literario, amigo de Pablo Neruda y Salvador Allende, Fernando Alegría fué, además de profesor en Stanford, agregado cultural en los Estados Unidos bajo el gobierno de la Unión Popular [6]. Su nombre aparece en la primera página de las memorias de Matilde Urrutia [7], la esposa de Pablo Neruda. Está encantada con la visita de su amigo Fernando Alegría a Isla Negra el 11 de septiembre de 1973, sabiendo que es un gourmet, no quiere decepcionarlo. Se entenderá que el almuerzo nunca tendrá lugar.
Llamado por John Felstiner para juzgar su traducción del poema publicado por Prensa Latina, Fernando Alegría, aunque un buen conocedor de la obra de Neruda – iba a dirigir una edición del Canto general publicado en Caracas en 1981 – tampoco había sospechado nada !

[2] El Servicio de Noticias de Asia estaba dirigido por estudiantes de Berkeley. Principalmente recolectaron y transmitieron información sobre la guerra de Vietnam, a la que se opusieron. En este contexto, era lógico que prestaran atención a los despachos de Prensa Latina.
[3] Translating Neruda: The Way to Machu Picchu, Stanford University Press, 1980 (pp. 199 y 200).
[4] « Chile’s Golpe & Neruda’s Deathbed Poem« , en la revista American Poetry, Sept/Oct. 2013, Vol. 42 n°5, p. 51 https://www.thefreelibrary.com/Chile%27s+Golpe+%26+Neruda%27s+Lecho de muerte+Poema.-a0341263484
[5] John Felstiner, The Lies of ArtMax Beerbohm’s Parody and Caricature (New YorkAlfredA. Knopf1972).
[6] Fernando Alegría escribió después del golpe de Estado: El Paso de los gansos (1975) y Allende, mi vecino el Presidente (1989).
[7] Matilde Urrutia, Mi vida junto a Pablo Neruda (Barcelona, Ed. Seix Barral, 1986).

*


EN CUBA, EL CONSEJO NACIONAL DE CULTURA Y LA UNIÓN DE ESCRITORES DIFUNDEN EL FALSO POEMA DE NERUDA

En el breve texto del NYT que precede a The Satraps, se menciona un despacho de Prensa Latina recibido de Asia News Service el 17 de septiembre. Esto implicaría que Prensa Latina copió directamente el texto de Nueva Sión, publicado el 15 de septiembre, sin tener que esperar a su publicación el 19 de septiembre en El Mundo. En el artículo publicado en 2013, John Felstiner escribe:

«Unos días después del golpe, durante una noche de septiembre, me despertó una llamada telefónica sobre las noticias de Prensa Latina de Asia News Services. Alguien en Berkeley que sabía que yo era un fanático de Neruda me dijo que el poeta, en su lecho de muerte, había denunciado violentamente a Nixon, Pinochet y otros. Se estaba extendiendo por todo el mundo. Mientras dormía, escuché y empecé a garabatear Las Satrapías palabra por palabra.»

La declaración, «Esta noticia se estaba extendiendo por todo el mundo», es consistente con una llamada telefónica ulterior al 17 de septiembre. De hecho, que sepamos, el 17, ningún periódico del mundo había reimpreso aún el poema, que fue publicado por primera vez el 15 de septiembre en Nueva Sión, y por segunda vez, el 19 en El Mundo.
Sin embargo, la agencia cubana Prensa Latina fue una de las primeras en publicar el poema desde Buenos Aires. En La Habana, el “último poema” de Neruda será promovido por el Consejo Nacional de Cultura [1] y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
El 5 de octubre de 1974, un homenaje conjunto de estos dos organismos se publicó en Granma, el órgano central del Partido Comunista de Cuba. Refiriéndose a los que tuvieron el valor de cantar la Internacional en el funeral de Pablo Neruda, la declaración decía: «desafiando así a las hienas voraces de las que hablaba el propio Pablo poco antes de su muerte, al denunciar la alianza Nixon-Frei-Pinochet, es decir, la del imperialismo, la burguesía-oligarquía y el fascismo». Un mes después, este poema fue publicado en el número 81 de Casas de las Américas, la revista emblemática de Cuba cultural.
En enero de 1974, Efraín Huerta, uno de los grandes poetas mexicanos del siglo XX, declaró en un artículo, «El poema que Pablo no pudo escribir» [2], que la versión de 1973 de Las Satrapías se debía al corresponsal de Prensa Latina en Buenos Aires. David Schidlowsky retomará esta tesis en su biografía de Neruda ya citada. De hecho, la agencia Prensa Latina no desempeñó ningún papel en la creación de esta falsificación; sin embargo, participó en su difusión.

1] El Consejo Nacional de Cultura fue el organismo que rigió la política cultural de Cuba desde su fundación en 1961 hasta que fue sustituido en 1976 por el Ministerio de Cultura.
2] No. 9 de la revista literaria La palabra y el hombre.

*


Estamos convencidos de que el poema Las Satrapías, “actualizado” y publicado por primera vez el 15 de septiembre en Argentina, en la portada de Nueva Sión, está en el origen del saqueo de La Chascona, la casa de Neruda en Santiago. Un gesto digno del General Pinochet, un personaje rudo, irascible, brutal, vengativo y sin escrúpulos.

Si los análisis en curso confirman que Pablo Neruda fue efectivamente envenenado, entonces el móvil “Las Satrapías” prevalecerá sobre los ya avanzados, sin excluir la posibilidad de que estos últimos también hayan tenido alguna influencia.

A falta de pruebas científicas irrefutables, el debate continuará entre los que apoyan la teoría del asesinato y los que se oponen a ella. En este caso, la publicación de Las Satrapías en el mundo, antes del 23 de septiembre de 1973, seguirá siendo el motivo más convincente a favor de la tesis del envenenamiento.

*


LA EXITOSA CARRERA DE UNA FAKE NEWS

La muerte de Pablo Neruda y sus misterios no acabaron con la carrera de Las Satrapías. Incluso hoy en día, en los trabajos académicos, la versión de 1973 de este poema se cita más a menudo que el poema original de 1948.
Este poema-fake-news fue denunciado muy pronto como un engaño, y se pueden encontrar rastros de la denuncia primero en Argentina, luego en Colombia y Estados Unidos. Poco después en Francia, México, España, etc.
Sin embargo, después de la muerte del poeta, Las Satrapías todavía dejó su huella en muchos periódicos y revistas importantes, como « el último poema de Neruda, escrito en su lecho de muerte« .
Las Satrapías/1973 también se unirá rápidamente al corpus de textos regularmente citados y publicados en las campañas de solidaridad con Chile. Está reproducido en un libro firmado«Carlos Cerda, miembro del Comíté central del Partido comunista chileno [1]», como en un Libro negro sobre el Chile, cuya edición había sido anunciada al final de la reunión de Helsinki del 29 y 30 de septiembre 1973.

Chile, libro negro, y Chile, ein schwarztbuch, publicados en la RFA en marzo de 1974, y Chile, livro negro, publicado en Portugal en marzo de 1976.
Páginas 82 y 83 de las tres ediciones: Los Sátrapas, de Pablo Neruda, están ilustrados con una hiena voraz (y capitalista), un fotomontaje de John Heartfiel realizado en 1932 con motivo de una campaña del Kommunistische Partei Deutschlands (KPD) en la época del ascenso del nazismo.

Casi 50 años después de su primera publicación, esta version de Las Satrapías está avanzando con una brillante carrera. El poema se impuso en el espacio académico, a veces, con un patrocinio muy inesperado. En Francia, el del Instituto de Altos Estudios de América Latina (IHEAL) y el del Instituto de las Américas. Uno de los patrocinadores de la versión de 1973 de Las Satrapías no es otro que Jean-Michel Blanquer, director del IHEAL durante seis años, luego fundador y director del Instituto de las Américas hasta su llegada al Ministerio de Educación Nacional.

Jean-Noël Darde (*)
(jndarde@gmail.com)

(*) Agradezco a Isabel Santi y Denis Jourdin por la lectura de este manuscrito, sus observaciones y opiniones; y a Isabel Santi por su ayuda en la traducción al español.


La carrera de Las Satrapías/1973, la larga vida de una fake-news, será el tema de un futuro artículo.

Laisser un commentaire

Votre adresse de messagerie ne sera pas publiée. Les champs obligatoires sont indiqués avec *